que me abraces
y que te quedes
al menos por esta noche
que te extraño tanto
que duele
(y que tus abrazos eran casi tan lindos como vos)
- Ojalá pudiera poner en penitencia a mi paciencia para no esperarte.
(Pido un minuto de silencio, dijo ella, para decir adiós definitivamente, al último pedazo de respeto que sentía por él.)